3 CLAVES PARA CERRAR TU PRESENTACIÓN

1024 576 Gabriel Nuñez

En el post anterior sobre oratoria, “5 claves para abrir tu presentación“, pongo el énfasis en el modo en que el comienzo de una presentación debe garantizar la atención de quienes te escuchan. En este post, la idea es dejar unos consejos acerca de la forma en que puedes hacer del cierre de tu presentación ¡un cierre para el recuerdo! Ahí vamos:

Diles lo que les dijiste.
Toda presentación tiene diferentes puntos o ítems que acompañan al tema central; y en algunos casos nos encontramos con sub-subtemas de subtemas. Esto, si no se refuerza durante la presentación puede traer confusión a los asistentes.
Para evitar una situación en la que recomiendo no estar, la sugerencia es cerrar la presentación con una síntesis de lo que ya has presentado. Enumera los puntos más sobresalientes e importantes para facilitar la recordación y que queden fijados en la memoria de los oyentes.

 

¡Acción!
Otra forma de finalizar es realizando una pregunta para que sea respondida en la siguiente oportunidad, en el caso que fuera un taller o una serie de presentaciones. La idea es que los asistentes se lleven la sensación de haber aprendido algo realmente útil y desafiante; y de verdad es recomendable terminar motivando a quienes participan.
La acción siempre atrae la atención y despierta la curiosidad en los participantes hasta el final. El cierre de la presentación es tan importante como el comienzo. Lógicamente que si propones una acción también deberás ofrecerles una ganancia o beneficio por aceptar tu pedido.
En cientos de oportunidades he visto presentaciones en las que el orador o speaker nunca invitó o desafió a los asistentes a actuar con base en los temas presentados. Recuerda que, más allá de ser “asistentes” también son oyentes que están allí buscando un cambio; buscando aplicar la información que vienen a recibir. Ellos están invirtiendo tiempo en alguien que le agregue valor a sus actividades, a veces a sus vidas y, por lo tanto, siempre estarán esperando esa motivación a al acción y propuestas nuevas: ¿Qué debemos hacer esta semana? ¿Qué se espera de mí? ¿Cómo avanzamos? Asegurales que hay un propósito con esta presentación. Un propósito para sus vidas que está ligado a la acción que les propones. “Una reunión que mueve el corazón pero que no mueve el cuerpo no sirve para nada”.

 

Inspira, alienta, anima…
Si llegados a este punto los participantes no están muy a gusto con ponerse “manos a la obra” y nada parece moverlos a la acción, intenta “inspirarlos”.
Inspirar es, según la Real Academia Española, “iluminar el entendimiento de alguien y mover su voluntad. Infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, aspiraciones”.
Si logras inspirar y desafiar a los participantes o asistentes a saltar y dar el primer paso, puedo asegurarte que les has agregado tanto valor que lo recordarán por muchos años.

 

Nos vemos. Nos leemos. Nos escuchamos.
Gabriel.