LIDERAZGO

1024 576 Gabriel Nuñez

Existe un sinnúmero de definiciones acerca del liderazgo y todas ellas intentan acercarse a la definición que aporte mayor valor y sirva de referencia a quienes, en beneficio de un proyecto y de su equipo, buscan “ser”, “hacer” y “parecer” lideres. En este intento surgen conceptos que abarcan el liderazgo político, social, deportivo, económico, eclesiástico, familiar, y hasta el auto-liderazgo, entre otros.

Es necesario formalizar algunas consideraciones referidas al liderazgo como la capacidad que posee un individuo para influir en las personas para luego poder administrar esa influencia sobre el equipo con el cual habrá de trabajar y, por efecto cascada, influir en el entorno.
Luego de leer y analizar distintas definiciones se llegó a la conclusión de que todas ellas tenían algo en común y también algo que las diferenciaba; es por esto que se decidió crear una definición clara, concreta y contundente:
El liderazgo es una habilidad que se desarrolla de varias maneras y en diferentes situaciones. Está íntimamente relacionado con la transformación personal y del equipo. Por esto es preferible pensar en el liderazgo como una capacidad a desarrollar partiendo de un potencial en las personas.
El líder busca sacar lo mejor de los recursos, propios y del entorno. En un equipo el líder es quien impulsa voluntades,  persuade a los integrantes, propone ideas y motiva a la acción, comunica eficazmente, dirige asertivamente y, sobre todas las cosas, está dispuesto a “servir” a los demás integrantes. Esto lo ejecuta desde la influencia personal y desde el ejemplo.
El liderazgo se va construyendo en cada uno, a través de buscar la excelencia. Construir liderazgo es una tarea muy dura, constante; pero las sociedades lo necesitan tanto como un niño necesita ser alimentado, amado y guiado para crecer. Por supuesto que esto comienza en las actividades cotidianas, ya sea que uno esté estudiando o trabajando.
Para edificar el liderazgo es preciso hacerlo dentro de una visión que sea renovadora; es primero construir un sueño para después intentar por todos los medios que se haga realidad, con motivación, dedicación y responsabilidad.
Por estos días, las sociedades parecen vivir en permanente estados de crisis, y son esas crisis las que muchas veces hacen huir del compromiso, por cobardía o por temor, a quienes les fue encomendada una tarea determinada. Pero existen jóvenes líderes, líderes innovadores, que creen que las crisis generan oportunidades y se sienten desafiados a llevar adelante proyectos y emprendimientos de gran responsabilidad política, social o religiosa. Es posible que cuando uno piensa en las  circunstancias entienda que no son las mejores, que son las más difíciles, las que menos oportunidades pueden generar; pero, a contrapunto de esto está Dickens diciendo “el peor momento es el mejor momento”. Este es el liderazgo del futuro que ya está presente.
En definitiva, como dice Toynbee, “El crecimiento de las sociedades humanas se explica por la presencia de unas minorías o personalidades creadoras que dan siempre respuestas exitosas a los retos del medio y que, en razón de su integridad y de sus compromisos con el grupo, son libremente seguidas por la mayoría”.
Es necesario que el líder tenga una visión integral, una actitud humilde para el aprendizaje y para descubrir qué caminos diseñar con el equipo para recorrerlos juntos y guiar a otros a transitarlos. El líder debe tener visión, debe mirar hacia el futuro para poder anticiparse e intentar colocar los fundamentos de un proyecto, un emprendimiento, una organización o institución, de un desarrollo sostenible para las generaciones que llegarán.
El líder es un creador de nuevas realidades, es quien posee la visión, y debe marchar hacia la conquista de los sueños y transformarlos en realidad, más allá de lo difícil que esto sea. Por eso debe poner todos los esfuerzos ante lo que parece imposible, porque lo posible ya está hecho.
Esa visión, la cual puede ser lo que una persona aspira a ser, lo que desea que su proyecto de vida se convierta o lo que un emprendimiento quiere lograr, tiene que comunicarse y compartirse para que todos los integrantes del equipo trabajen en el mismo sentido y con el mismo espíritu. A su vez, debe estar relacionada con la misión, con la razón de ser en la vida, con lo que se desea como persona racional y espiritual; y con esa libertad dada por la libre elección. Si no se actúa de esta manera, se estará limitando el crecimiento personal, el desarrollo de otros y, lo que es peor, la visión quedará relegada o anulada por no estar en conexión la necesidad de felicidad y satisfacción con los principios y valores que la persona desea para su vida.

 

Nos vemos. Nos leemos. Nos escuchamos.
Gabriel.

 

 

(Escrito para Asuntos del Sur)