CONQUISTAR A “LA CHICA” NO GARANTIZA EL ÉXITO

1024 576 Gabriel Nuñez

“En la competencia, -decía Adam Smith, padre de la economía moderna- la ambición individual sirve al bien común. Todos para sí mismos, y aquellos que se retrasen, fracasarán”.

John Forbes Nash asegura que existe un desequilibrio en este planteamiento de Adam Smith.
La escena representa ambas teorías: la chica entra al bar y deslumbra a todos. Los muchachos la desean. ¿Quién se levanta y la conquista? Entran sus amigas. Los muchachos citan a Smith fundamentando su creencia en la “ley de la selva”. Nash, piensa y dice:

 

“Si todos fuéramos por ella nos estorbaríamos y al final ninguno la tendría, entonces iríamos por sus amigas pero nos darían la espalda, pues a nadie le gusta ser segunda opción. Pero, ¿qué tal si nadie va por la chica? No nos estorbaríamos. No menospreciaríamos a las demás chicas y ganaríamos todos, pues todos nos enamoraríamos ¿no creen? Smith decía que lo más productivo es que todos en el grupo quieran por sí mismos. Eso está mal. Le falta algo. Porque lo más productivo es que todos en el grupo quieran para ellos y para el grupo”.

 

“Adam Smith fracasó” -dice Nash. El equilibrio en un equipo no depende de la cooperación mutua sino a la inversa: depende de la máxima renta o beneficio que se pueda sacar individualmente de una situación dada, sin dejar de tener en cuenta el comportamiento de todo el sistema; esto es, del resto de los integrantes y del conjunto en general.

 

Aunque parezca una verdad de perogrullo, el trabajo en equipo no siempre es como plantea Nash, todo lo contrario. Se parece más a una guerra entre desconocidos o enemigos, los cuales, independientemente de cual sea “la chica” (un cliente, un premio, un mejor ingreso, un reconocimiento, la felicidad individual por sobra la de la familia o comunidad, etc.), buscan sacarle los ojos a quien se manifieste competidor o, lo que es peor, al débil o falto de recursos para esa empresa en particular, en pos de conquistar el éxito. Por supuesto que el rey Pirro podría dar cuentas de esto al “ganar” sus batallas quedando al límite de volver solo a casa.

 

Lo dicho -diría Dolina-, el peor resultado para un equipo es que sus integrantes pretendan ganar de manera individual sin considerar a cada uno y al conjunto.

 

Nos vemos. Nos leemos. Nos escuchamos.

 

Gabriel.
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